Archivo de la etiqueta: darwin

Envidia y Odio Hacia Gente Más Inteligente

Charles Robert Darwin (1809 – 1882) dijo “No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio.” 

Por esa frase de Darwin muchos se siguen preguntando si convertirse en un ladrón criminal de guante blanco tales como políticos, banqueros, obispos, traficantes, mercenarios, funcionarios lacayos, explotadores varios, mediocres, oportunistas, rastreros, pelotas, traidores, sabandijas, choricétera, choricétera, se corresponden con el grupo social de psicópatas que encajan en el perfil de esa frase y sobrevivirán a la evolución…

Es curioso observar cómo cualquiera de los insectos desaprensivos de este grupo se sienten inteligentes y a menudo lo mencionan de forma directa o indirecta y se identifican con frases como: “No se puede ser tan radical. Hay que hacer las cosas con inteligencia” o “Hay que pensar las cosas con la cabeza no con el corazón”.

Sin embargo la gente verdaderamente inteligente de alto coeficiente intelectual se encuentra desperdigada entre la muchedumbre y ni ellos mismos saben que lo son o no quieren creer que lo son. Algunos entran en asociaciones especiales para superdotados donde encuentran a otra gente “más normal”. Sin embargo ninguno o casi ninguno tiene aspiraciones políticas, más bien son duramente críticos contra el sistema.

La gente realmente inteligente con alto CI tienen un fuerte sentimiento humanista. Parece existir una relación genética directa entre inteligencia y humanismo.

Los inteligentes que han pasado tests de inteligencia que les delata tienen que esconder ante los demás sus altas capacidades intelectuales para no ser odiados, despreciados o ser convertidos en bufones de fiesta. A nadie le importa un pepino tener delante a alguien con altas capacidades. Ni siquiera se les llama a los programas de televisión, a excepto a unos cuantos niños inteligentes. Los más inteligentes, al ser una minoría reducida, son considerados por los mediocres enemigos, competidores. En vez de aprender de ellos lo que hacen es mirarlos por encima del hombro. Los más inteligentes hablan poco y escuchan más. Los mediocres hablan mucho pero escuchan poco. Los inteligentes se sienten inferiores y tienen la autoestima baja o muy baja al sentirse cercados en un mundo de cavernícolas. Los mediocres tienen la autoestima muy alta, se creen más listos que nadie, se jactan, insultan, te pisan hablando, te interrumpen y no enseñan nada o muy poco. La mayoría de los mediocres piensa (si es que a eso se le puede llamar pensar) que quien no roba, no acepta sobornos, no se anticipa, no se cuela, no tiene amigos en el poder, no malversa, no estafa, no aprovecha las “buenas ocasiones”, es que es tonto.

Cuando un inteligente propone algo constructivo a menudo los mediocres se apresuran a hundirlo, a machacarlo, a humillarlo. Sin embargo los mediocres cuando tienen todo en contra suelen ser los más cobardes de todos, los que se refugian tras las trincheras, los que se pintan las manos de blanco disfrazándose de Ghandi o Dalai Lama excusando su cobardía alegando que son seres pacíficos no violentos. Es decir, que si hay que vestirse de soldado que lo hagan otros; ellos se conformarán con la carroña.

Casi nadie tiene el más mínimo interés en hablar con gente con cerebros genéticamente superiores. La media del coeficiente intelectual de occidente es de unos 100 puntos. Superdotado es aquel que supera los 130 puntos. Pero imaginemos a alguien que tiene 110 de CI. No es superdotado pero sí tiene lo que se llama “Brillantez” o “Gran Inteligencia”. Hablar con alguien que tiene 110 puntos de CI es lo mismo que hablar con un humano del futuro de dentro de 350.000 años!! Lo demuestro:

Australopitecus: La Eva mitocondrial, hace 3,5 millones de años.
Si 110 es un 10% más que 100, entonces el 10% de tiempo de 3,5 millones de años son 350.000 años.

Seguramente no tendremos que esperar a que la Humanidad evolucione 350.000 años para llegar a una media de 110 de CI ya que en los últimos 800.000 años el tamaño de nuestro cerebro casi se ha duplicado. La Naturaleza nos está haciendo un regalo maravilloso que no estamos aprovechando. ¿Pero cómo es posible que a nadie le importe un pepino un regalo de gente con más de 110 de CI? En vez de aprovecharlos los profesores de escuela a menudo los machacan y los maltratan, a veces por envidia de los propios profesores hacia ellos, otras veces por puro odio a la inteligencia, otras veces porque no saben qué hacer o no tienen la capacidad de detectar a este tipo de alumnos.

Sólo unos cuantos empresarios tienen la capacidad cognitiva de darse cuenta de algún empleado de altas capacidades y se apresuran a promocionarlos. No suele ocurrir pero cuando ocurre es porque el empresario también supera los 110 de CI. El resto hace lo posible por despedir al trabajador con exceso de inteligencia porque no quieren a nadie más listo que ellos en sus empresas, por pura competencia genética ancestral.

La mayoría de los superdotados intelectuales y muchos con más de 110 de CI se refugian en trabajos relacionados con la informática y telecomunicaciones ya que les permite trabajar desde casa o moverse de empresa en empresa fácilmente (trabajos autistas).

Un superdotado intelectual generalmente tiene una gran facilidad para el lenguaje complejo. Lo hacen de forma inconsciente. En cualquier conversación, con sólo tres frases ya se le quedan mirando y los demás se sienten inferiores, aunque no sepan que el orador es superdotado. Y si saben que lo es automáticamente lo atacan: “¡Claro, como eres superdotado tienes que tener siempre la razón por fuerza!”

En fin, los más inteligentes tienen que ponerse el disfraz de simio para pasar desapercibidos. Si hablan como un analfabeto, si tienen ego, si dicen frases cortas, si miran por encima del hombro, si tienen poca vergüenza, si echan humo a la cara de los demás, si son mangantes, si dicen que creen en dioses, si dicen que votan a un partido político, si roban en su comunidad de vecinos, pasan desapercibidos y son respetados. Incluso los mediocres creerían que son inteligentes por comportarse así. Si hacen lo contrario, viceversa.

Vivimos en un mundo gobernado por los mediocres más imbéciles que han sido promocionados para llegar arriba pasando por cientos de filtros corruptos en sus partidos políticos. Los inteligentes son gobernados por éstos. Es el mundo al revés. Los mediocres llaman a esto democracia, pero no lo es.

A menudo los mediocres utilizan frases de científicos, historiadores (que también son científicos) o filósofos para reforzar sus verdades. Pero qué curioso se les olvida siempre utilizar otras frases del mismo autor que complementan o contradicen las verdades que intentan demostrar. Por ejemplo a la mayoría de los mediocres con poder que se creen listos pasan por alto esta otra frase de Darwin: “Si la miseria del pobre es causada, no por las leyes de la naturaleza, sino por las instituciones, grande es nuestro pecado.” O esta otra: “Matar un error es tan buen servicio como, y algunas veces aún mejor que, el establecimiento de una nueva verdad o hecho.”

Antes de la llegada de las grandes ciudades la gente vivía en tribus de menos de 300-500 individuos. Solían nombrar a un jefe o un rey. Ese jefe o rey era nombrado porque poseía cualidades sobresalientes: un buen guerrero o una gran inteligencia. Si este rey se columpiaba su cuello estaba al alcance de cualquiera de la tribu por lo que se veía forzado a gobernar bien. Muchas de las normas o leyes de la tribu eran decididas por todos o al menos debatidas por todos en el peor de los casos. Hoy, las ciudades tienen más de 10.000 habitantes las más pequeñas, por lo que ya la democracia desaparece al no poder darse turnos de palabra a todos (al menos sin el uso de tecnología). Nadie tiene ahora el cuello de sus dictadores a mano ya que viven lejos en “sitios ajenos a la tribu” y protegidos por un ejército de mercenarios también ajenos a la tribu. Pero lo que es peor es que al existir tan elevado número de ciudadanos la cantidad de opiniones distintas por cualquier cosa producen desencuentros sociales e involución.

Prueba de lo que digo es que los países más desarrollados económica y socialmente suelen ser los más pequeños donde lo que opina cada ciudadano cuenta más porque son menos.

En resumen, una mayor inteligencia cognitiva e intelectual en una minoría pequeña de la población mundial es lo que tira del mundo, es el progreso. La Naturaleza evolutiva promociona cerebros más grandes, cada vez mayores, no cerebros más pequeños. Los cerebros pequeños pueden aportar mucho. Pero es antinatural que los cerebros grandes sean discriminados por los cerebros más pequeños.

Lo que creo que Darwin se refería con la frase con la que he comenzado este ensayo, es que los cerebros pequeños sobrevivirán si se adaptan al cambio evolutivo de una mayor inteligencia capaz de sobrevivir a los desastres naturales y la sobreexplotación de los recursos motivados por la superpoblación.

21 comentarios

Archivado bajo Contenidos, Robando desde la política